martes, 19 de junio de 2012

Pensando en mi sonrisa, la verdadera... =)


No sé qué hacer para ser buena gente. ¿Buena gente? Ya ni sé si lo soy: soy una y varias a la vez.
“Cada uno de nosotros es, sucesivamente, no uno, sino muchos. Y estas personalidades sucesivas, que emergen las unas de las otras, suelen ofrecer entre sí los más raros y asombrosos contrastes”  (En: Motivos de Proteo, by José Enrique Rodó)
Soy del tipo de individuo que puede escuchar 100 mil veces la misma canción sin aburrirse.  El fragmento del día que más me gusta es la madrugada. Amo estar sola en mi habitación. ¿Por qué? Porque puedo pensar y pensar y leer y leer y escribir y escribir y reír y llorar sin que nadie me interrumpa para preguntar si estoy bien.  Y es que, a veces, siento que asusto a las personas. Hablar de mis sueños, de lo que hago, de lo que pienso, de lo que siento, de  lo que planeo hacer, de lo que me molesta, de lo que cuestiono es como decirle a mi interlocutor (literalmente) “¡LÁRGATE!”. 

“Dejaré mi tierra y mi iré lejos de aquí.”  Unas ganas infinitas de escapar, de volar, de ir al otro lado del mundo. Desaparecer del mapa por dos años.  Si no tuviera la parte Kantiana, cogería mis libros y me iría. Sin destino fijo, sin razón alguna, sin planes. Si sigo aquí, me secaré. Correr, huir, escapar. ¿Una salida facilista? No: estoy 100% segura de que una vez que me establezca en “YASDDF”, empezaré a sentir nostalgia de mi vida, la que dejé. Seguramente, mi corazón intentará aferrarse a lo perdido hasta interiorizar que "lo que no es querido siempre queda atrás".





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