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lunes, 24 de noviembre de 2014

¿El equilibrio es imposible?

¿Cómo decirle que sientes dolor cuando te habla de ella? Eres su hermanita, su mejor amiga, la tarada que siempre está allí para consolarlo. Un miedo incontenible te persigue. Primero te enfureces con él y luego contigo misma. Con él porque no es capaz de darse cuenta que quisieras conocerlo. Contigo por seguir pensando en él cuando sabes que su corazón está por otros rumbos. "Te mereces alguien que sea como tú, una persona súper genial". Una bonita forma de decirte "no eres mi tipo".

Te sientes marchita y también cansada. Quisieras botar todo lo que llevas dentro, pero no puedes. No te comprendería. Las ganas infinitas de ser de piedra carcomen tus deseos. Una canción te vuelve en sí. Lo único que ahora pides es que los días se te vayan sin pensar.

Hoy más que nunca te parecen lejanos los días en que mirabas el mar, mientras recitabas versos de cielos estrellados y un puerto de Supe. Historias de amor sin flores, ni aplausos... Anhelas besar la espuma y la sal. "¿Por qué me mirabas?", te preguntas.  
"Merecer la vida es erguirse vertical
más allá del mal, de las caídas...
Es igual que darle a la verdad
y a nuestra propia libertad
la bienvenida!" (M.S.) 
-Hora de continuar con tu camino.- 


jueves, 11 de noviembre de 2010

¿Cuánto dolor escondo en el bolsillo?

"El corazón alegre hermosea el rostro". Intenté dibujar una sonrisa sobre tu rostro. ¿Estás bien?, pregunté. Silencio, silencio, silencio. Nadie dijo nada. Lentamente, la oscuridad nos fue carcomiendo...

Asustada como una niña, desperté. Dejé de ser una realidad que habitaba entre las irrealidades. Dejé de ser como el pincel que acariciaba tu mirada, dejé de ser como el susurro que llegaba hasta tus oídos, dejé de ser como la brisa que nunca se iba...Empecé a perderme en la inmensidad del rechazo. El aire se convirtió en arena; el cielo, en un charco de agua: el tiempo no fue el tiempo de un suspiro. Me convertí en un sauce, un joven sauce que dejaba caer sobre sus hojas la sangre de sus heridas.

Imaginé la noche vacía, imaginé sonrisas jamás dibujadas: 90 minutos intenté oir y ver el aire trasnparente. Empecé a desesperarme por una frágil sonrisa, por un suave abrazo, por un llegar a la meta.

Casi, casi, casi lo hice, pero otra vez, estuve cerca. Pensé mucho, dudé mucho. Ahora, no soy más que la sombra de lo que quise y pude ser.

La sombra se convierte en figura; la luz, en fondo.

Intento ser una máscara y aparentar que no sé nada porque no puedo decir nada...

El tiempo lo sana todo. El tiempo lo sana todo. ¡EL TIEMPO LO SANA TODO! ¿Será acaso capaz de curar a alguien que es la flecha que vuela y, también, el animal herido? ¿Sabe alguien acaso cuánto fulgor soporta mi corazón?

Y es que ¿cómo intento girar a tu costado sin perder la distancia? ¿Cómo intento derramar a manos llenas -algo que no sé exactamente qué es- sin que nadie lo reciba?

Todo vuelve a empezar. Ahora, estoy en el final de una camino infinito. ¿Cuándo volveré a empezar?